Por Henry Ramirez Soler
La paz no puede entenderse únicamente como la ausencia de guerra o de violencia armada. La paz duradera se construye sobre la base de la justicia social, la inclusión, el respeto a la dignidad humana y la garantía efectiva de los derechos fundamentales. En este sentido, la Declaración Política de Doha ofrece una oportunidad histórica para fortalecer el compromiso internacional con un desarrollo social centrado en las personas y orientado al bien común.
Los tres pilares fundamentales del desarrollo social —la erradicación de la pobreza, la
promoción del empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, así como la
inclusión social— constituyen condiciones indispensables para la construcción de la paz. Allí donde persisten la desigualdad, la exclusión, el desempleo, la discriminación o la falta de acceso a servicios básicos como la salud, la educación y la protección social, se generan condiciones que favorecen los conflictos, la fragmentación social y la violencia.
La implementación de la Declaración de Doha requiere una visión integral que reconozca la estrecha relación entre paz, desarrollo social y sostenibilidad ambiental. La justicia social y la justicia climática son dimensiones inseparables de una paz auténtica, capaz de responder a los desafíos que enfrentan millones de personas en todo el mundo.
Para alcanzar estos objetivos es indispensable articular los esfuerzos de todos los actores: Estados, organismos internacionales, gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, comunidades de fe, movimientos sociales, sector privado, academia y comunidades locales. La participación activa de quienes viven las realidades de pobreza, exclusión y conflicto es esencial para diseñar e implementar políticas eficaces y sostenibles.
La Declaración Política de Doha nos recuerda que la construcción de la paz es una
responsabilidad compartida. Solo mediante la cooperación, la solidaridad y el compromiso colectivo podremos avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas, resilientes y pacíficas para las generaciones presentes y futuras.
